Sabes que tu no eres uno más. Se sale de los esquemas del corazón, hace que todo el cuerpo se estremezca y hace que tu mundo gire más deprisa, volviéndolo todo de un extraño color rosa. Mira, se nota mucho, se puede ver a simple vista el rastro de ilusión guardado en el brillo de los ojos y en esa estúpida sonrisa que se te dibuja en la cara.
No hay cosa que más desee que decirle lo mucho que deseo perderme sus besos y usar sus manos como abrigo del invierno…
Pero supongo que aré lo de siempre, comportarme como una cobarde y encerrarte en sueños. Siempre tuviste miedo a ahogarte en la desilusión, siempre guardaste tu valentía en un frasco de cristal para casos de emergencia. Y es que parece que te da igual ver pasar las oportunidades de tu vida ante tus ojos como estrellas fugaces…
Vales demasiado como para rifar posibles amores de tu vida a la suerte del destino, vales demasiado como para perderte en un laberinto de reflexiones que no llega a ninguna parte y vales demasiado como para sentirte mediocre cuando eres de lo más especial que pisa la tierra.
El día que te liberes de esa aura de timidez y inseguridad que te envuelve vas a brillar con luz propia, más que nadie, y dejarás de ser un prisionero de la cárcel de los sueños y las circunstancias. Entonces podrás sentirte orgulloso porque se te abrirán cientos de caminos y serás capaz de obedecer a tu corazón y no a tu cerebro. Entonces, podrás decir que eres realmente feliz.
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